Páginas

2.1.11

El altillo




Subí las viejas escaleras. No sin esfuerzo, abrí la puerta que me saludó con su voz áspera y aguda; todo su interior era polvo, todo el interior ceniciento del altillo era recuerdo. Busqué afanosa el baúl donde mi madre guardaba, apresando el tiempo, nuestras cosas de niños. Quería ver mis primeros escarpines, mi chupete, un mechón de pelo, alguna foto, tal vez un diente.
Mezclé en él, nombres y edades, fechas y colores, pero nada había ahí de mi infancia, nada que me permita volver, ninguna marca de aquellas épocas tiernas.
Recordé entonces que en ese marco colgado en la pared había un espejo, me acerco; y mientras le quito el gris, veo a mi imagen caerse como el polvo por el cristal.




O sótão

Subi as velhas escadas. Não sem esforço, abri a porta que me cumprimentou com sua voz áspera e aguda; todo seu interior era pó, todo o interior cinzento de sótão era lembrança. Busquei afanosa o baú onde minha mãe guardava, apresando o tempo, nossas coisas de crianças. Queria ver meus sapatinhos, minha chupeta, alguma foto, tal vez um dente.
Misturei nele, nome e idades, datas e cores, mais nada havia aí de minha infância, nada que me permita volver, nenhuma marca de aquelas épocas ternas.
Recordei então que nesse marco pendurado na parede havia um espelho, me acerco e em tanto lhe tiro o cinza, vejo minha imagem cair-se como o pó pelo cristal.



del libro "palabras de tierra y alma"

No hay comentarios.:

Publicar un comentario