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27.6.13




Cerrar puertas y ventanas por la noche para conectar la alarma, era la rutina. La oscuridad del cuarto, como un silencio para los ojos, podía ser la mejor manera de entrar al sueño.
La alarma se rompió, hasta que no venga el técnico tendremos que soportar el miedo. 
Dejé la ventana abierta, un poco por pereza; hay un cuarto iluminado por la luz de la lámpara bajo consumo que viene del patio, oblicua deja ver las réplicas de "Moulin de la Galette" de Van Gogh, "Mapa y territorio" de la Marting, platea sin estridencias la superficie de los muebles, dibuja algunas sombras y cómo me parece la luna.



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