poseerá tu mano
el espíritu del sol
en la caricia?
En busca de aire fresco, bajo la generosa sombra del gomero, leo un libro de poemas en el patio de la casa del pasaje.
Atiendo una llamada, respondo que estoy bien, que este tiempo parece un ejercicio para conservar la cordura, que la mucha luz y el calor suman tanta energía que nos acaban resultando demenciales.
Cuenta, el otro, que se resguarda en su casa, a oscuras.
Se cuida de los dioses y hace bien - le digo - por algo existen las ciudades.
reflejo blanco
verano
es un grito de luz
la piel del mediodía
tras la ventana
de a gotas caigo
sobre el pavimento
que alguna vez sellara
con la piel de mis rodillas
tierna
húmeda
fue y será
lluvia
agua piel fibra hueso
a puro cuerpo es el río
habrá sido arena
lo que cubría el pasillo
desnudo aparecido
caminabas hacia mí
será por eso la sed de esa mañana
luego que en la noche
nos ahogáramos?
perfume de flor
alquimia en la mano
del jardinero
la intención de tu mano
lee mi piel en el viento
unos los versos
de frente a la miseria
te muestran el barro
donde crecerá la flor
despojar el vacío
en la palabra
despejar su plenitud
el patio
recuerdos del monstruo en sus rincones
presencian el baile
en el centro de la pista
poderosas sus alas
sin plumas desafían el cielo
de blanco el hombre en la tierra
junta negra la ilusión en pedazos
la arrogancia lamía el aire
partitura tu palabra
en el cuerpo perforado
acerca el sol
la primavera
abre
nuevos
los pétalos
la flor
impúdica
la humanidad
continúa
el ojo anclado
mira desde lejos
sucede la vida
con embargo
lucido
lúcido
grafía milimétrica
oblicua diferencia radical
correcta violencia
palabra luminosa
anteojera
negro dolor
espejo la mirada
originaria
esperar el tiempo
de cocción de la materia
único secreto
en la sensual culinaria
la palabra habla
rompe un silencio
que no es mío